El modelado 3D de un "objeto" tan complejo como la Catedral de León, requiere el uso de muy variadas técnicas para abordar con éxito las diferentes partes y conseguir resultados realistas en todas las piezas que componen el conjunto. Antes de iniciar el modelado propiamente dicho, se procede a estudiar cada pieza por separado y se decide que técnica o combinación de técnicas es más apropiada para su realización.
A continuación mostramos brevemente algunos ejemplos de aplicación de diferentes técnicas para la obtención de partes concretas de la Catedral de León:

Modelado Poligonal: Cuando las piezas tienen geometrías relativamente sencillas y, sobre todo, con preponderancia de caras planas, se aplica el modelado poligonal. Se parte de una "primitiva" simple y se procede a su subdivisión en cuantas caras se consideren necesarias, para a continuación modelar la pieza por medio del desplazamiento de vértices hasta alcanzar la forma deseada. El uso de esta técnica permite además un completo control sobre el número de polígonos del objeto.

Suavizado de malla: Esta técnica es especialmente adecuada para realizar pequeños detalles con aristas redondeadas que se combinarán para la creación de objetos más complejos. A partir de una "primitiva" básica, se "suaviza" la malla para evitar la existencia de bordes afilados y a continuación se deforma la malla suavizada para adaptarla a la forma final. Se obtienen así formas "orgánicas" de gran realismo que permiten crear conjuntos de gran complejidad a partir de piezas relativamente sencillas.

Herramientas de superficie: Cuando el objeto presenta una cierta complejidad, una de las mejores formas de abordarlo es mediante el uso de las herramientas de superficie. Para ello se requiere un estudio previo del objeto que implica su "croquizado" y "subdivisión" en superficies parciales para realizar una estructura alámbrica lo más precisa posible que sirva de base para generar las superficies.

NURBS: El uso de este tipo especial de superficies es adecuado sobre todo para la realización de objetos con una estructura geométrica compleja pero que a su vez sea posible desomponer en formas bidimensionales básicas, lo que permite tanto un gran control sobre el aspecto final de la superficie, como, ademas, realizar posteriores modificaciones o ajustes de la misma, con el simple manipulado de las curvas que componen el "esqueleto" del objeto, sin tener que rediseñar el objeto en su totalidad.