Cúpula de Naveda: En el siglo XVII, el arquitecto Juan de Naveda planteó un aparatoso proyecto destinado a levantar una grandiosa cúpula barroca en el crucero. La parte interior de la cúpula recibió fastuosa decoración de gusto barroco, se dividió la superficie mediante fajas y en las hornacinas se esculpieron estatuas de los Doctores de la Iglesia, mientras que en los medallones se representaron sibilas y mujeres bíblicas.
La cúpula se cerró por medio de una linterna, construida de madera para aligerar su peso y levantada en el siglo XVIII.
Pero el conjunto de esta colosal máquina barroca ejerció empujes muy fuertes sobre los pilares y el brazo sur del crucero. Para intentar asentar la cúpula, Juan de Churriguera colocó unos poderosos pilastrones que remató en pináculos. Estos pilastrones pesaban más de 350 toneladas, pero en lugar de asentar con su peso sobre los pilares torales, contribuyeron por el contrario a acentuar la ruina del edificio.
Cúpula de Laviña: Matías Laviña emprendió la arriesgada tarea de desmontar por completa la cúpula y sus pilastrones que amenazaban con extender sus efectos sobre el resto de la catedral. Una vez desmontada la cúpula barroca, no faltaron intentos de volver a levantar nuevos organismos sobre el debilitado crucero de la Catedral de León. El propio protagonista de los desmontes, el arquitecto Matías Laviña, presentó en 1860 un proyecto de nueva cúpula. Se trataba de una cúpula "goticista" levantada sobre los pilares torales y erigida a partir de un poderoso tambor con ventanales apuntados, adornados por vidrieras. Todo ello se remataba con una linterna calada. Pero la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se pronunción en contra de la erección de la cúpula por lo que el proyecto no fue aprobado y permanece custodiado en el archivo de la Catedral de León. A partir de dicho proyecto hemos recreado el aspecto que hubiese tenido la Cúpula de haberse llevado a cabo.
Pulse sobre las imágenes para verlas ampliadas.